Los haberes jubilatorios perdieron una quinta parte de su poder adquisitivo desde septiembre.
Esa reducción se explica porque el aumento del 15,3 por ciento que otorgó el Gobierno en marzo quedó por atrás del 35,8 por ciento de inflación acumulada.
Esa diferencia en contra de los haberes se profundizará hasta septiembre, cuando se gatille el nuevo aumento.
El incremento jubilatorio de marzo también quedó 4,2 puntos atrás de la inflación del período septiembre 2015-marzo 2016.
No sólo perdieron los jubilados sino la mayor parte de los trabajadores porque la suba de precios superó a los aumentos salariales.
Y el invierno no llega de la misma manera para los pobres que para los ricos. No llega esta año como los años anteriores.





























