Pero el rubro que tuvo un crecimiento verdaderamente exponencial fue el de los gastos reservados que manejan los espías: desde enero hasta la fecha aumentó un 254%, ya que según los datos oficiales que publica el Ministerio de Economía, en enero pasado los gastos reservados de la SIDE totalizaban $3794 millones y cinco meses después treparon a los $13.436 millones actuales.
Es una de las partidas más importantes del organismo: constituye el 17% de su presupuesto y, en virtud del carácter secreto, no se puede hacer público el uso de esos fondos por razones de seguridad nacional. El control de estos gastos está a cargo de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso.
La orden de la SIDE a sus agentes y analistas fue recabar toda la información de inteligencia posible sobre esos “actores” locales, a los que no identificó por sus nombres, y mandó enfocarse en sus “capacidades y motivaciones”, como también ahondar en el “impacto de sus acciones en la estructura política e institucional de la Nación”. ¿El objetivo? Elaborar informes que deberían elevarse a las máximas autoridades del espionaje local.
















