A miles de kilómetros de nuestro país, en el sur de Asia, la pasión por la Selección Argentina se vive como propia. En Bangladesh, cada triunfo albiceleste se celebra con banderas, caravanas y multitudes en las calles, una postal que volvió a repetirse tras la reciente actuación del equipo de Lionel Scaloni en el Mundial 2026.
Bangladesh es un país de la península del Indostán, donde India y Pakistán obtuvieron su independencia de la corona británica en 1957. En 1971, la parte oriental pakistaní reclamó su propia soberanía en lo que supuso el nacimiento de un estado que no olvida episodios como la ‘Hambruna de Bengala’ de 1943. Ese año, Winston Churchill decidió cortar los suministros de los bangladesíes, bajo la creencia de que podrían colaborar con Japón en la Segunda Guerra Mundial. Aquella política de ‘tierra quemada’ provocó la muerte por desnutrición de más de 2 millones de personas
La conexión se profundiza a la década del 80, con la figura de Diego Maradona como símbolo. Su actuación en el Mundial de México 1986, especialmente en el recordado triunfo frente a Inglaterra, generó una identificación inmediata en Bangladesh, un país marcado por su propia historia de tensiones con el dominio británico.
Pero la identificación se sostiene en hechos más profundos. Durante el período colonial, el territorio que hoy ocupa Bangladesh sufrió las consecuencias de políticas impuestas por el Imperio Británico, entre ellas la devastadora hambruna que dejó millones de víctimas. Ese pasado forjó una sensibilidad particular frente a cualquier enfrentamiento con el Reino Unido.
El conflicto por las Islas Malvinas también funcionó como un punto de conexión emocional. La guerra de 1982, en la que Argentina se enfrentó a Gran Bretaña, reforzó esa empatía histórica, que luego se trasladó al plano deportivo.
Con el paso del tiempo, la admiración por Maradona encontró continuidad en la figura de Lionel Messi. El rosarino no solo heredó el legado futbolístico, sino que lo amplificó con títulos y actuaciones que consolidaron a la Selección como un fenómeno global.
Episodios como el amistoso ante Nigeria en 2011, seguido masivamente en Bangladesh a través de pantallas gigantes, o los multitudinarios festejos en 2022, reflejan una relación que ya forma parte de la cultura popular del país asiático.
Hoy, cada presentación argentina en el Mundial vuelve a activar esa pasión y su rechazo el imperio británico. Los goles de Messi, las victorias y la ilusión de otro título no solo se celebran en Argentina, también encuentran eco en Bangladesh, donde la camiseta celeste y blanca se siente tan cercana como propia.
Pero la identificación se sostiene en hechos más profundos. Durante el período colonial, el territorio que hoy ocupa Bangladesh sufrió las consecuencias de políticas impuestas por el Imperio Británico, entre ellas la devastadora hambruna que dejó millones de víctimas. Ese pasado forjó una sensibilidad particular frente a cualquier enfrentamiento con el Reino Unido.
El conflicto por las Islas Malvinas también funcionó como un punto de conexión emocional. La guerra de 1982, en la que Argentina se enfrentó a Gran Bretaña, reforzó esa empatía histórica, que luego se trasladó al plano deportivo.
Con el paso del tiempo, la admiración por Maradona encontró continuidad en la figura de Lionel Messi. El rosarino no solo heredó el legado futbolístico, sino que lo amplificó con títulos y actuaciones que consolidaron a la Selección como un fenómeno global.
Episodios como el amistoso ante Nigeria en 2011, seguido masivamente en Bangladesh a través de pantallas gigantes, o los multitudinarios festejos en 2022, reflejan una relación que ya forma parte de la cultura popular del país asiático.
Hoy, cada presentación argentina en el Mundial vuelve a activar esa pasión y su rechazo el imperio británico. Los goles de Messi, las victorias y la ilusión de otro título no solo se celebran en Argentina, también encuentran eco en Bangladesh, donde la camiseta celeste y blanca se siente tan cercana como propia.
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