La seguridad oficial al servicio de la censura a las críticas.
El jueves pasado Javier Milei sorprendió en un evento en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA) acompañado con su gabinete, y en el que contestó duramente a un socio de la entidad que lo interrumpió con críticas en varias oportunidades.Distintas crónicas que reconstruyeron el episodio de la Bolsa señalan como punto de partida un párrafo del discurso en el que Milei expresó que “si tienen una sociedad que despilfarra dinero o no ahorra, por más que generen ingresos, no van a poder crecer. Si tenés un gobierno populista, se va a estrellar”.
El asistente, que se identificó ante los medios como “ingeniero Castellanos”, ironizó que la descripción del presidente graficaba la situación actual del país. La comparación enfureció al mandatario, que respondió: “No, ahora hicimos el ajuste, que los malditos populistas dejaron plantada la bomba”.
Castellanos volvió a interrumpir con un coloquial y enérgico “terminala”, que tensó el ambiente hasta el punto de no retorno. Milei, prendido en el duelo, desafió: “voy a terminar este mandato, ser reelecto y estar cuatro años más. Y te voy a dar una mala noticia adicional: estamos sentando las bases para 100 años de liberalismo, así que si no te gusta, andate a Cuba”.
La secuencia terminó con el crítico retirado de la sala de conferencias de la Bolsa. Afuera agregó a periodistas que Milei “miente” y que, en realidad, en el país “cierran las empresas y no hay laburo”.
El ingeniero Castellanos es socio vitalicio de la Bolsa de Comercio desde hace más de 30 años y, lejos de arrepentirse del cruce con el Presidente, ratificó cada una de sus críticas una vez terminado el evento.
Cuestionó el importante operativo de seguridad montado para la visita de Milei a la Bolsa. “Había una terrible cantidad de custodios, policías encubiertos, otros no encubiertos y tipos de civil. Lo único que faltaba era que viniera el FBI”, sostuvo.
El ingeniero asistió al acto con un bastón y relató que, tras el incidente, fue trasladado a otra sala del edificio, aunque permaneció dentro de la institución.
El presidente no dialoga, reprime.








