"Cristina no se quiere juntar, La Cámpora no se quiere juntar, Massa no se quiere juntar, los gobernadores no se quieren juntar. ¿Cómo es entonces? Tienen al tipo que puede ganar, pero no lo quiere nadie, nadie quiere volver a gobernar. La realidad es que todo el mundo sabe que no hay ninguna posibilidad, literalmente ninguna, de que Kicillof sea presidente, hasta él lo sabe. Por qué lo levantan es la pregunta", planteó.
Mientras tanto, en esos momentos que Caputo, ministro de Economía devenido en también fracasado analista político, sucedía que en una reunión en un hotel de Retiro y que se extendió por más de tres horas, Axel Kicillof se reunía con gobernadores, los jefes del bloque en el Congreso, José Mayans y Germán Martínez. Y también participaron Sergio Massa y Máximo Kirchner. donde definíeron que “los que apoyen la eliminación de las Primarias se van a tener que hacer cargo de ayudar a Milei a tener 4 años más de este infierno para la gente”, expresaron.
El objetivo central fue articular posiciones para frenar la gran obsesión del Gobierno nacional: la suspensión de las PASO. Tras la fallida sesión de la semana pasada, la Casa Rosada puso todas sus energías a disposición de un segundo mandato de Javier Milei y estableció como prioridad avanzar con la reforma electoral. El éxito de esa maniobra significaría fragmentar la oferta opositora y quitarle al peronismo una herramienta para dirimir sus diferencias internas.Mientras Caputo, canchereando, repetía su relato político apuntando con Kicillof, el peronismo reconstruía su estrategia hacia el 2027.
No es casualidad que el ministro siga meando fuera del tarro. En economía y en política.








