-La importación de ropa usada se multiplicó por más de 40 en los primeros ocho meses de 2025 en comparación con todo el 2024, según cifras de la Cámara Argentina de la Indumentaria.
-Los volúmenes todavía son bajos pero el crecimiento es vertiginoso. Se trata de una maniobra que estaba prohibida por cuestiones sanitarias y ambientales pero a la que el Gobierno ahora le da rienda libre.
-La mercadería llega mayormente de EEUU porque allá está prohibido incinerarla, ante regulaciones ambientales y costos crecientes de destrucción.
-Los industriales locales advierten por el riesgo ambiental y ponen el ejemplo del desierto de Atacama, conocido como “el basural del mundo”.
-Distintos sectores vienen advirtiendo por el crecimiento de la mercadería que llega de contrabando, la subfacturación de importaciones y otros asuntos, pero en el caso textil hay un fenómeno que consideran insólito: la importación de fardos de ropa usada.-A través de redes sociales, los importadores ofrecen mercadería que en muchos casos es desechada por países como EEUU ante la prohibición de incinerarla. Los distribuidores la reúnen en fardos de entre 25 y 50 kilos que se pueden agrupar por tipo de prenda o incluso por marcas.
-La señal de alarma se enciende por la velocidad del crecimiento.
-Según datos de la Cámara Argentina de la Indumentaria, en los primeros ocho meses de 2025 se importó ropa usada por u$s2,2 millones, mientras que en todo 2024 había alcanzado apenas los u$s52.000.

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