-Javier Milei empieza a perder uno de sus activos más distintivos, su capacidad de generar adhesión emocional.
-El estudio de la consultora Tres Punto Zero, realizado sobre 1.350 casos en todo el país entre el 13 y el 16 de marzo, muestra un combo delicado: deterioro en la evaluación de gestión, fuerte pesimismo económico y un cambio en cómo impacta el Presidente en la opinión pública.
-El dato más contundente es el agotamiento social frente a la situación económica.
-Un 59% de los consultados asegura que “ya no puede esperar más” para que mejoren sus ingresos.
-Ese número no aparece aislado: el 65% afirma haber llegado a su “límite de tolerancia” con la situación económica actual.
-Dos indicadores son clave:
-El 66,2% dice que Milei “no le da gracia”
-El 62,3% afirma que “ya no le sorprende”
-Es decir: se diluye el efecto novedad y también el componente performático que había sido central en su construcción política.
-El 62,3% afirma que “ya no le sorprende”
-Es decir: se diluye el efecto novedad y también el componente performático que había sido central en su construcción política.
-En paralelo, predominan los sentimientos negativos: 60% contra 33,8% de positivos.
-Y en términos de percepción, el 68% lo considera una figura “agresiva”.
-El otro dato que explica el título es el desgaste en la figura presidencial. Dos indicadores son clave:
-El 66,2% dice que Milei “no le da gracia”
-El 62,3% afirma que “ya no le sorprende”
-Es decir: se diluye el efecto novedad y también el componente performático que había sido central en su construcción política. En paralelo, predominan los sentimientos negativos: 60% contra 33,8% de positivos.
-El 62,3% afirma que “ya no le sorprende”
-Es decir: se diluye el efecto novedad y también el componente performático que había sido central en su construcción política. En paralelo, predominan los sentimientos negativos: 60% contra 33,8% de positivos.
-Y en términos de percepción, el 68% lo considera una figura “agresiva”.
-La evaluación del Gobierno también acompaña esa tendencia: 59,8% la califica como mala o muy mala, contra 37,2% positiva.
-La evaluación del Gobierno también acompaña esa tendencia: 59,8% la califica como mala o muy mala, contra 37,2% positiva.

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