Conclusiones del Equipo Zuban/Córdoba de su último trabajo:
-A 50 años del golpe militar de 1976, los datos muestran una fotografía compleja pero muy nítida de la sociedad argentina. La memoria como promesa democrática sigue vigente. -No estamos ante una ciudadanía que haya abandonado la democracia como principio: por el contrario, un 66% sigue sosteniendo que la misma es preferible a cualquier otra forma de gobierno.
-Ese es probablemente el hallazgo más relevante del estudio: en la Argentina actual la democracia conserva respaldo como valor peo pierde solidez como experiencia cotidiana.
-No es casualidad que los hombres revalúen positivamente el desempeño de la democracia 10 puntos más que las mujeres.
-Si bien ellas son quienes más están de acuerdo en mantener viva la memoria, se siguen enfrentando a problemas sociales que imposibilitan un ejercicio pleno de los derechos conquistados como mencionamos en 50 años del golpe militar de 1976, los datos muestran una fotografía compleja pero muy nítida de la sociedad argentina.
-La memoria como promesa democrática sigue vigente. No estamos ante una ciudadanía que haya abandonado la democracia como principio: por el contrario, un 66,3% sigue sosteniendo que la misma es preferible a cualquier otra forma de gobierno.
-Ese es probablemente el hallazgo más relevante del estudio: en la Argentina actual la democracia conserva respaldo como valor pero pierde solidez como experiencia cotidiana.
-No es casualidad que los hombres revalúen positivamente el desempeño de la democracia 10 puntos más que las mujeres.
-Si bien ellas son quienes más están de acuerdo en mantener viva la memoria, se siguen enfrentando a problemas sociales que imposibilitan un ejercicio pleno de los derechos conquistados como mencionamos en nuestro anterior estudio especial del 8M.
-Hoy en día no se discute si democracia sí, o democracia no. La pregunta latente es sobre el significado de esa democracia, qué puede aportar, cómo funciona y para quién funciona.
-En paralelo, el módulo también confirma que la memoria sobre la última dictadura sigue ocupando un lugar significativo en la cultura política argentina.
-Hay una mayoría que la identifica como un período de violaciones a los derechos humanos, crisis económica y falta de libertades (70%), y también un consenso importante en torno a la necesidad de mantener viva esa memoria (73%).
-Sin embargo, los niveles de acuerdo no son absolutos, y eso sugiere que el consenso memorial sigue siendo mayoritario, pero no homogéneo ni inmune a disputas de interpretación y sentido.
-En términos políticos, estos datos obligan a leer dos procesos al mismo tiempo.
-Por un lado, la persistencia de una identidad democrática de base, que sigue organizando la legitimidad del sistema.
-Y por otro lado el desgaste de una democracia que prometió mucho y cumplió poco. Ello en un contexto de circulación de discursos negacionistas, con mayor libertad que en otros tiempos, reforzando el posicionamiento de ciertos grupos aún minoritarios.
-Por eso, al cumplirse medio siglo del quiebre institucional más grave de la historia argentina reciente, el dato central es que la sociedad argentina sigue eligiendo la democracia incluso en un contexto de insatisfacción, desconfianza y fatiga con sus instituciones.
-Y esa persistencia, lejos de ser un dato menor, marca tanto una resiliencia democrática del sistema, como de una ciudadanía que continúa demandando.
-Esto debe servir de advertencia para toda la política: la democracia conserva crédito simbólico, pero ese crédito no es infinito.

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