En este escenario, la dinámica de la recaudación se convierte en un indicador clave del pulso económico. La caída real sostenida sugiere una economía con menor nivel de actividad, menor consumo y un comercio exterior menos dinámico. Al mismo tiempo, refleja el impacto de decisiones de política económica orientadas a aliviar la carga impositiva en ciertos sectores, especialmente el agro.
El dato no es menor, ya que la disminución de los recursos provenientes de la recaudación de impuestos dificulta en parte el logro de uno de los mayores objetivos del Gobierno, como lo es el superávit fiscal.
Cuando la macro fracasa y obliga a este modelo a seguir ajustando.
Con la tuya, vecino, para sostener un modelo de ricos.
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