
Hoy leímos en La Nación:
Para muchos fue la despedida. Por la celebración, tan inusual, y por la dedicación a los empleados del Banco Central.
El 21 de diciembre pasado, una semana después del anuncio del Fondo del Bicentenario, Martín Redrado reunió a más de 2000 personas (cada empleado de la entidad tenía derecho a un invitado) en Parque Norte.
Desde la calle Reconquista se previeron transportes que llevarían a los participantes hasta la Costanera.
Allá se instalaron varias peluquerías, para que las damas estuvieran en su mejor forma al ingresar en el salón.
El área de recursos humanos del banco se encargó de la organización: sorteos para la ubicación en las mesas -todos querían estar cerca de Redrado-, payasos y equilibristas, maquilladoras para quienes quisieran disfrazarse, 75 premios adjudicados por azar y una hora de los Midachi.
También había numerosas tarotistas recorriendo las mesas.
Sirvieron de poco: nadie pudo prever que dos días después, habría que terminar con los festejos.
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