Nuestro país tenía tiempo hasta el jueves a última hora, para que la administración de Barack Obama firmara el ingreso del país al régimen SGP, una decisión privativa para los jefes políticos norteamericanos que premian con este sistema a los terceros estados que expresan mejor su amistad con los Estados Unidos.
Había sido una de las cuestiones que el ahora ex presidente norteamericano le había prometido a Macri cuando visitó Buenos Aires en marzo del año pasado. La promesa fue luego ratificada y profundizada en octubre durante la visita que la secretaria de Comercio de EE.UU., Penny Pritzker (la autoridad que firmaba hasta ayer las SGP), hizo a la Argentina.
En un encuentro con el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, aseguró que se volvería a incluir al país en el beneficio. Se habló incluso de la potencialidad de abrir el mercado norteamericano para no menos de 500 posiciones arancelarias (exportaciones) desde la Argentina, en un listado que comenzó a aplicarse con los limones de Tucumán y al que se sumaron algunos cortes de carne congelados.
No le firmó. Se fue.

























