miércoles, 4 de febrero de 2026

Caputo admitió conocer con antelación los datos de inflación y violó normas de confidencialidad

El día después de la intervención política del Gobierno de Javier Milei al INDEC, el organismo se convirtió en un polvorín de internas, desconcierto e incertidumbre. El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a blanquear que sabía de antemano los números de inflación, violando el secreto estadístico y desprestigiando aún más las mediciones. Y le apuntó al saliente titular del ente, Marco Lavagna, quien según él es la persona que le detalló el número de IPC, al menos 10 días antes de que se conozca en público.
Esa situación se generó, en realidad, porque gente del entorno del Presidente Milei le puso en la cabeza al ministro una teoría algo peregrina: que Lavagna, con origen en el massismo pero alejado de esa fuerza, estaba conspirando contra el Gobierno desde dentro del INDEC. Según supo Página I12, “Toto” supone que fue Lavagna el que filtró que la inflación podía dar un número más cerca del 3 por ciento. Y lo obligó a inmolarse de forma pública.
Cerca del ex funcionario lo niegan, pero el dardo de Caputo exponiendo en su cuenta de X que fueron Lavagna y su reemplazo en INDEC, Pedro Ignacio Lines, quienes le adelantaron el IPC, muestra que el Gobierno tiene sospechas. Aún así, en medio del internismo, Caputo produjo una violación grave del artículo 13 de la norma que creó el ente estadístico, al decir un número en público. Esa información delicada, dada de forma adelantada mucho antes del 10 de febrero, cuando saldrá el IPC, puede ser aprovechada para especular, para hacer negocios y hasta para predecir jugadas. Un escenario inédito.
Ese Caputo desencajado tiene que ver, además, con que lo tomó de sorpresa la renuncia de Lavagna. Lo único que sabía el ministro era que Marco estaba en un nivel de malestar insostenible, producto de la demora en la medición actualizada de IPC. Es más, la renuncia y el no cambio de la fórmula decidido por Milei tomó por sorpresa a los directores del INDEC, que ya habían anunciado su implementación. Y hasta al Banco Central (BCRA), que en su último reporte de Política Monetaria, del jueves a última hora, admitía que el nuevo índice ofrecería “mayor claridad comunicacional” en su primer año de implementación. Con el diario del lunes, además, adquiere sentido político el hecho de que, en ese mismo IPOM, Santiago Bausili, presidente del BCRA, adelantara que la inflación del primer trimestre sería más alta de la esperada. Esa fue, justamente, la razón por la cual Milei y Caputo frenaron el nuevo IPC: porque enero, febrero y marzo, por el alza de tarifas, iban a golpear fuerte el indicador. Todo en esta historia es desprolijo, pero no por un error, sino por una intención apresurada para evitar lo que el Gobierno considera un daño mayor. La referencia es al asunto de que la inflación podría verse desbordada.

No hay comentarios.: