-Este aumento se debe a un deterioro en la capacidad de pago de las familias, influenciado por altas tasas de interés y una desaceleración económica.
-Los bancos han comenzado a reflejar un deterioro en los indicadores de riesgo crediticio, lo que ha llevado a un aumento en las previsiones por incobrabilidad y un impacto directo sobre la rentabilidad del sector financiero.
-A pesar de que se espera que la situación comience a acomodarse, la morosidad podría no haber terminado, especialmente en el caso de las empresas.
-La mora total comenzó a aumentar desde principios del 2025 y pasó de 1,6% de la cartera de préstamos al sector privado en diciembre 2024 a 5,3% un año después.
-En el caso de los préstamos a familias, la morosidad pasó en el mismo periodo de 2,6% a 9,3% y en las empresas de 0,7% a 2,5.
-Y aunque el aumento de la morosidad en escenarios así era esperable, “ratios de mora que se triplican o cuadriplican en apenas un año son el reflejo de dificultades en los mercados reales y financieros, que se traducen en las tasas de interés, entre otros”, dice el informe.











