El liberalismo no es sólo un esquema económico. Un respeto aparente de las leyes del mercado.
No es solo eso.
Es una forma de vida. Una ideología que pretende el fin de las mismas.
Una filosofía de la supervivencia de los más fuertes.
Una política disfrazada a veces de la no política.
La lucha del hombre contra el hombre.
Un esquema que tambaleó con la crisis de la "burbuja inmobiliaria", que era y es más que eso.
Este año la lucha por la idea va a ocupar el centro de la escena.
Creo.
De los tanques de ideas que inauguraron ellos en los 80 y 90 y nos empezamos a meter nosotros en los últimos tiempos para dar batalla también ahí.
"Que florezcan todas las flores".
Mientras, léete esta nota de Franco Mizrahi.
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