Para mí De Narváez es un cínico.
Para mí Cobos es un cínico.
Para mi Ricardo El Hijo es un cínico.
Para mí Carrió es una cínica.
Para mí Redrado es un cínico.
El Estado no tenía reservas.
El país no tenía horizonte.
El Pueblo no tenía esperanzas.
Y llegaron los que llegaron y el Estado recuperó reservas hasta la fortaleza.
Y el país recuperó horizontes y producción.
Y el Pueblo recuperó esperanzas y justicia.
Y ellos, los cínicos, los que nos dejaron sin reservas, estaban enfrente.
Para ellos la lealtad, la pertenencia a un proyecto de conjunto y la solidaridad es literatura.
Lo que sirve es la vanidad personal. El logro individual. El proyecto propio.
Para mí son unos cínicos.