
(Yira... yira...
Letra y música de Enrique Santos Discepolo. Estrenado por la actriz Olinda Bozán, en el teatro "Sarmiento", en 1929, un año antes del derrocamiento por un golpe militar de Hipólito Yrigoyen.)
Siempre me pareció fulero eso de que en un velorio la gente hable de negocios o realicen chistes tontos que además son festejados. Por eso me pareció de mal gusto que estén discutiendo si el hijo de Raul, Ricardo Alfonsín, tiene que ser primero o segundo de la lista de diputados en Buenos Aires.
Y encima que la Margarita salga a desmentir por todos los medios sus no o sí conversaciones con Carrió sobre la eventual candidatura de Ricardo.
Y para colmo, con una exagerada muestra de internismo, le da un respuesta a alguno de los correligionarios, en declaraciones a radio Continental, sosteniendo también que "se equivocan los que piensan que el apoyo popular expresado ayer a Raúl Alfonsín puede implicar una recuperación del partido (UCR)" porque "para eso deberían hacer muchos méritos el resto de los dirigentes".
Ayer lo bautizaban como "El padre de la Democracia", un poco exagerado a mi gusto. Y hoy se están probando las ropas o el apellido.
Muy fulero, me pareció.




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